domingo, 24 de febrero de 2008
I Can't Decide
Pensamiento en paralelo. Los rótulos.... Horrendos rótulos. Odio las estructuras, pero soy muy estructurada. Odio al sistema, pero me encanta estar dentro de él, y lo que puedo lograr dentro de él. Si el sistema no existiera nadie podría ser original. Todo es en relación a algo más.
Si digo que soy Hetero, cómo explico que me enamoré de una mujer? Si digo que soy Lesbi, cómo explico que me enamoré de un hombre? Si digo que soy Bi, cómo explico mis períodos de asexualidad? Si digo que soy asexual, cómo explico mis ataques de ninfomaníaca?
Los rótulos, los esquemas. Me encontré horrorizada al notar lo curiosos que son los partos. Con toda la fucking tecnología que hay, con los avances, simplemente no entiendo. Ahora hay celulares diseñados exclusivamente para ciertos modelos de autos, hay microchips hasta en los panes de hamburguesas(esto es sólo exageración, no lo tomen literal), pero los partos son iguales. La misma camilla, el médico que intenta sacar al niño con cuidado para que no se ahorque con el cordón umbilical. Simplemente un asco. Las mujeres tienen que soportar todo el dolor y la espera de la dilatación adecuada, más el dolor de la incisión, más el terrible dolor del niño que está asomándose por su vagina. Es espantoso, y la única alternativa es una cesárea que es igualmente una situación traumática. Lo que yo no entiendo es porqué la gente no es concebida en grandes cápsulas como en las pelis de sci-fi. Lo que quería transmitir con esto es la terrible disconformidad en la que me encuentro en relación a la utilización de símbolos y significados para las cosas. Me vi horrorizada pensando en un parto(totalmente natural). Las cosas artificiales son moneda corriente y no producen en mi el menor asombro. Un día como cualquier otro utilizo infinitos artefactos para mi vida cotidiana. La compu, el celu, la TV, el despertador, heladera, microondas, cocina, freezer, cepillo de dientes eléctrico, teléfono, automóvil, alimentos enlatados, reloj, incluso el papel y la ropa tienen larguísimos y complejos procedimientos en su fabricación. Todo ello no es de mi asombro. Puedo tener grandes cantidades de información en un pequeño elemento más pequeño que un llavero al cual llamamos pen-drive. Las dimensiones de mi teléfono celular son 9x4x1,5 centímetros y con él puedo reproducir música, sacar fotos, filmar videos, incluso editar fotos, hacer llamadas, enviar mensajes de texto, enviar mails, navegar por internet, etcétera, etcétera.
Ahora bien, cuando se trata de cosas tan naturales como lo son las funciones orgánicas del cuerpo, o sentimientos tales como el amor, el odio y demás, me encuentro totalmente desubicada y todo me parece extraño. Porque desde siempre me vi en la obligación de tomar decisiones, de elegir entre dos opciones existentes. Todo es igual, o blanco o negro. Coca-cola o Pepsi. Hetero u Homo. Frío o caliente. Hombre o Mujer. Día o Noche. Sumisa o rebelde. Virgen o Ninfómana. Eterna novia o solterona. Exitosa o fracasada. La chica diez o la que se lleva hasta el recreo. Nunca pude tomar decisiones sin pensar en rótulos y esquemas y presiones y más y más boludeces. Yo no quiero elegir. Yo no quiero determinarme. Si elijo alguna opción no sólo estoy diciendo indirectamente que esa es mejor, sino también estoy juzgando y dejando de lado otra muy importante también.
Una vez leyendo Sartre me encontré con algo muy interesante. Todos tenemos una moral, y actuamos acorde a ella, cada decisión, aunque sea mínima es una muestra de lo que creemos correcto. Y lo que creemos correcto es lo que luego vamos a diferenciar de lo que creemos incorrecto. Aquel que roba, indirectamente está diciendo que él cree que ultrajar a otra persona y quitarle los bienes por la fuerza es algo correcto. Aquí debe considerarse una visión bastante flexible en relación a los conceptos del bien y del mal, además de moral, etcétera.
El único modo de caracterizarme es a posteriori, de acuerdo a aquello que efectivamente haya hecho. Por tanto, hoy por hoy sólo sé que soy una mujer, un poco histérica, caprichosa, obsesiva, demasiado enamoradiza, amante de la filosofía, amante de la música, a la cual le gusta divertirse en fiestas enormes o reuniones pequeñas, que está dispuesta a explorar diferentes propuestas, estoy abierta al diálogo y a nuevas experiencias. Sólo eso me sale ahora, quizá soy mucho más, quizá soy mucho menos. Esto es lo que ahora, puedo decir de mi misma.
S: Te amo.
Si digo que soy Hetero, cómo explico que me enamoré de una mujer? Si digo que soy Lesbi, cómo explico que me enamoré de un hombre? Si digo que soy Bi, cómo explico mis períodos de asexualidad? Si digo que soy asexual, cómo explico mis ataques de ninfomaníaca?
Los rótulos, los esquemas. Me encontré horrorizada al notar lo curiosos que son los partos. Con toda la fucking tecnología que hay, con los avances, simplemente no entiendo. Ahora hay celulares diseñados exclusivamente para ciertos modelos de autos, hay microchips hasta en los panes de hamburguesas(esto es sólo exageración, no lo tomen literal), pero los partos son iguales. La misma camilla, el médico que intenta sacar al niño con cuidado para que no se ahorque con el cordón umbilical. Simplemente un asco. Las mujeres tienen que soportar todo el dolor y la espera de la dilatación adecuada, más el dolor de la incisión, más el terrible dolor del niño que está asomándose por su vagina. Es espantoso, y la única alternativa es una cesárea que es igualmente una situación traumática. Lo que yo no entiendo es porqué la gente no es concebida en grandes cápsulas como en las pelis de sci-fi. Lo que quería transmitir con esto es la terrible disconformidad en la que me encuentro en relación a la utilización de símbolos y significados para las cosas. Me vi horrorizada pensando en un parto(totalmente natural). Las cosas artificiales son moneda corriente y no producen en mi el menor asombro. Un día como cualquier otro utilizo infinitos artefactos para mi vida cotidiana. La compu, el celu, la TV, el despertador, heladera, microondas, cocina, freezer, cepillo de dientes eléctrico, teléfono, automóvil, alimentos enlatados, reloj, incluso el papel y la ropa tienen larguísimos y complejos procedimientos en su fabricación. Todo ello no es de mi asombro. Puedo tener grandes cantidades de información en un pequeño elemento más pequeño que un llavero al cual llamamos pen-drive. Las dimensiones de mi teléfono celular son 9x4x1,5 centímetros y con él puedo reproducir música, sacar fotos, filmar videos, incluso editar fotos, hacer llamadas, enviar mensajes de texto, enviar mails, navegar por internet, etcétera, etcétera.
Ahora bien, cuando se trata de cosas tan naturales como lo son las funciones orgánicas del cuerpo, o sentimientos tales como el amor, el odio y demás, me encuentro totalmente desubicada y todo me parece extraño. Porque desde siempre me vi en la obligación de tomar decisiones, de elegir entre dos opciones existentes. Todo es igual, o blanco o negro. Coca-cola o Pepsi. Hetero u Homo. Frío o caliente. Hombre o Mujer. Día o Noche. Sumisa o rebelde. Virgen o Ninfómana. Eterna novia o solterona. Exitosa o fracasada. La chica diez o la que se lleva hasta el recreo. Nunca pude tomar decisiones sin pensar en rótulos y esquemas y presiones y más y más boludeces. Yo no quiero elegir. Yo no quiero determinarme. Si elijo alguna opción no sólo estoy diciendo indirectamente que esa es mejor, sino también estoy juzgando y dejando de lado otra muy importante también.
Una vez leyendo Sartre me encontré con algo muy interesante. Todos tenemos una moral, y actuamos acorde a ella, cada decisión, aunque sea mínima es una muestra de lo que creemos correcto. Y lo que creemos correcto es lo que luego vamos a diferenciar de lo que creemos incorrecto. Aquel que roba, indirectamente está diciendo que él cree que ultrajar a otra persona y quitarle los bienes por la fuerza es algo correcto. Aquí debe considerarse una visión bastante flexible en relación a los conceptos del bien y del mal, además de moral, etcétera.
El único modo de caracterizarme es a posteriori, de acuerdo a aquello que efectivamente haya hecho. Por tanto, hoy por hoy sólo sé que soy una mujer, un poco histérica, caprichosa, obsesiva, demasiado enamoradiza, amante de la filosofía, amante de la música, a la cual le gusta divertirse en fiestas enormes o reuniones pequeñas, que está dispuesta a explorar diferentes propuestas, estoy abierta al diálogo y a nuevas experiencias. Sólo eso me sale ahora, quizá soy mucho más, quizá soy mucho menos. Esto es lo que ahora, puedo decir de mi misma.
S: Te amo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario